29 - Regionalización del Presupuesto: El Quindío necesita indicadores, no diagnósticos tardíos

Una metáfora que no nos podemos permitir

Quienes llevamos algunos años encima sabemos que los exámenes médicos se vuelven rutina. No esperamos a estar enfermos para ir al médico: medimos el colesterol, el azúcar, la presión. Controlamos año a año. Tomamos decisiones preventivas con base en datos. Si esperáramos tres años para hacer un diagnóstico, probablemente el problema ya habría emporado.

La misma lógica aplica al seguimiento del presupuesto público. Un dato suelto es solo un número; un indicador con seguimiento oportuno, es una herramienta de control ciudadano. Si este indicador se hubiera socializado desde 2022, la caída del Quindío en la regionalización del presupuesto se habría detectado a tiempo, cuando aún había margen de maniobra para presionar correcciones dentro del ciclo presupuestal vigente, no después que el daño ya estuviera consumado.

Los números que no mienten: el Quindío, el más perjudicado

Los datos de participación departamental en el presupuesto nacional son contundentes. Comparando los tres últimos gobiernos con el actual, el Quindío fue el departamento que más descendió en ingresos regionalizados a nivel nacional. No el que menos creció: el que más perdió.

 

 La lectura es alarmante: mientras en periodo 2011 a 2022 el Quindío recibía entre el 1,0% y el 1.8% de la inversión regional del presupuesto nacional, entre 2023 y 2005 apenas alcanzó el 0,7%. Risaralda y Caldas también descendieron, pero no a los niveles del Quindío. Y el Tolima, siendo el departamento de mayor peso dentro de la RAP, también mostró una caída significativa.

La pregunta que debemos hacernos no es por qué ocurrió esto —ya lo sabemos: poco peso político, débil articulación regional, ausencia de representación efectiva en el Congreso, proyectos mal estructurados o sin viabilidad técnica, e institucionalidad fragmentada que negocia por separado—. La pregunta es: ¿Cómo evitamos que vuelva a suceder?

El peso específico del Quindío: un problema estructural

Con apenas el 0,7% del presupuesto nacional regionalizado, el Quindío enfrenta una realidad que no puede seguir ignorándose: somos un departamento pequeño en territorio, población y PIB. Nuestra capacidad de presión individual sobre el gobierno nacional en el momento de negociar el Plan Nacional de Desarrollo es, honestamente, muy limitada.

Pero no estamos solos. Los cuatro departamentos de la RAP Eje Cafetero —Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima— representaron el 7,2% del presupuesto nacional regionalizado en 2011, llegando a su punto más alto con el 7,5% en 2019, y hoy han caído al 5,4%. Una pérdida de casi dos puntos porcentuales, que no es casualidad, es el resultado de llegar desarticulados, sin agenda común y sin indicadores que demuestren el rezago. Recuperar el 7% como piso mínimo de participación regional, es el objetivo que debe unir a los cuatro departamentos en la negociación del próximo Plan Nacional de Desarrollo.

Aquí está la oportunidad y el reto: cuatro departamentos con vocaciones complementarias, con historia compartida y con problemas comunes deben aprender a hablar con una sola voz frente al gobierno nacional. No para perder identidad, sino para ganar influencia.

La RAP como plataforma de presión: unidad o irrelevancia

La RAP Eje Cafetero —Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima— fue concebida como mecanismo de articulación territorial, pero su potencial como instrumento de negociación presupuestal sigue sin aprovecharse plenamente. El próximo Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, es la ventana crítica para cambiar eso, y ese momento es ahora. Los cuatro departamentos deben llegar juntos a esa negociación con proyectos priorizados, argumentos técnicos sólidos y —sobre todo— indicadores que demuestren el rezago histórico y justifiquen una inversión diferencial para la región.

Sin esa articulación, cada departamento seguirá llegando por separado, con menor poder de negociación, repitiendo la historia de los últimos doce años.

Los indicadores: el corazón del problema

Ya hemos insistido en la urgencia de construir indicadores locales propios. Este artículo lo confirma desde un ángulo concreto: si hubiera existido desde 2022, un sistema de monitoreo anual de la inversión presupuestal por departamento, la caída del Quindío se habría detectado a tiempo para activar alertas y exigir correcciones. No existía ese sistema —o si existía, nadie lo miraba con la frecuencia necesaria—. Estos indicadores deben publicarse periódicamente, discutirse en los consejos departamentales, los gremios y los medios, y convertirse en el termómetro que le diga a la sociedad civil quindiana, cómo estamos frente al resto del país.

Un llamado a la acción regional: ahora, no después del plan

La negociación del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 comienza con el nuevo gobierno, y quienes lleguen preparados y articulados, serán los que incluyan sus prioridades. Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima, deben construir ya una agenda regional común con proyectos priorizados, brechas documentadas en educación, salud e infraestructura, y una posición unificada frente a la reforma al SGP. No cuando el gobierno asuma. Ahora.

El Quindío no puede seguir llegando tarde al médico. Necesitamos los indicadores antes de que el diagnóstico sea terminal. La regionalización del presupuesto nos enseñó una lección dura: cuando no medimos, cuando no exigimos, cuando no nos articulamos, otros deciden por nosotros.

Que el próximo Plan Nacional de Desarrollo encuentre al Quindío y a sus aliados regionales preparados, organizados y con datos en la mano. Esa es la única forma de revertir la tendencia.

Reto adicional: el SGP y el nuevo Congreso

Hay un segundo frente de pérdida: el SGP. Los cuatro departamentos de la RAP pasaron del 8,3% al 7,3% en su participación, un punto porcentual menos para financiar educación, salud y agua potable en la región.


La reforma al SGP y la Ley de Transferencias se define en el Congreso. Los representantes que elijamos el 8 de marzo deben llegar con un mandato claro: defender la participación histórica de la RAP y evitar que las nuevas fórmulas de distribución profundicen el deterioro.

petosena@gmail.com  - https://jorgealbertoserna.blogspot.com/

https://elquindiano.com/noticia/258244/el-quindio-es-el-departamento-que-mas-desciende-en-ingresos-regionalizados/

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