26- Reflexiones electorales: Consultas presidenciales a medias.

El proceso electoral presidencial en Colombia vuelve a estar marcado por elementos recurrentes: una alta fragmentación de candidaturas - que para estas elecciones llego a rozar el centenar de aspirantes entre partidos y firmas - y una creciente dificultad para interpretar las encuestas generado por la Ley 2494 de 2025, que pretendía regular la publicación y lectura de sondeos, pero que terminó profundizando la confusión sobre el verdadero pulso electoral.

Sin embargo, el análisis histórico muestra que las elecciones presidenciales no se definen únicamente por la coyuntura, sino por patrones electorales estructurales que se repiten elección tras elección y que resultan determinantes, especialmente en la segunda vuelta presidencial.

Participación: la Presidencia moviliza más votantes que el Congreso

Uno de los primeros elementos estructurales es la participación electoral. Los datos de las tres últimas elecciones presidenciales, confirman que el ciudadano colombiano se moviliza con mayor intensidad para elegir Presidente que para elegir Congreso

 

La tendencia es clara: Las elecciones presidenciales arrastran un voto de opinión adicional, el voto en blanco no es significativo, y cada vez son más polarizadas.

Tres momentos del comportamiento electoral

A partir de las evidencias numéricas se pueden identificar tres fases claramente diferenciadas en la dinámica electoral colombiana:

·         Congreso y consultas: se aplica la lógica del 25 %, que divide el país en franjas de peso electoral.

·         Primera vuelta presidencial: opera la regla 40–60–15, con mayor dispersión, pero ya con bloques consolidados.

·         Segunda vuelta: entra en juego la dinámica “2 de 8”.

En esta última fase, el voto deja de ser estrictamente partidista y se transforma en una decisión sobre modelo de Estado: uno con mayor énfasis en lo público y otro con mayor énfasis en lo privado, en especial para estas elecciones.

Cuatro Colombias electorales:

Para entender estos comportamientos, el país puede dividirse electoralmente en cuatro grandes grupos con el 25% del potencial electoral:

·         Grupo 01: grandes ciudades (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla).

·         Grupo 02: 25 ciudades intermedias y capitales departamentales relevantes.

·         Grupo 03: 160 municipios con peso electoral medio.

·         Grupo 04: cerca de 930 municipios, la denominada “Colombia profunda electoral”.

Esta segmentación resulta clave para interpretar los resultados tanto del Congreso como de las consultas y de la elección presidencial.

Congreso: dos patrones partidistas claramente diferenciados

Haciendo el ejercicio con los partidos que recogen más del 85% de la votación del congreso, los resultados muestran una división persistente entre partidos con vocación urbana y partidos con fortaleza territorial.

Partidos con mayor anclaje urbano (Grupos 01–02):


Estos movimientos concentran entre el 57 % y el 68 % de su votación, en las grandes ciudades y ciudades intermedias.

Partidos tradicionales con fortaleza en la Colombia profunda (Grupos 03–04):

Aquí el patrón se invierte: la mayoría del caudal electoral se consolida en municipios intermedios y rurales, una tendencia que se mantiene estable en el tiempo.

Consultas: el primer gran filtro presidencial

-       Consultas 2018

-       Consultas 2022:


Las consultas presidenciales confirman el peso decisivo de las ciudades en la fase inicial del proceso. Tanto en 2018 como en 2022, cerca del 60 % de la votación total de las consultas se concentró en los grupos 01 y 02.

En 2018, las consultas movilizaron cerca del 27% del potencial electoral, y en el 2022 el 32%, el patrón territorial se mantuvo. La lectura es clara: las consultas funcionan en las ciudades, pero no llegan a la Colombia profunda.

-       Las elecciones de marzo de 2026:

Elecciones de Senado: De acuerdo a la polarización política, se convierten en las elecciones más relevantes de marzo. La definición de las mayorías del Senado, independientemente de las elecciones presidenciales, marcara el equilibrio de pesos y contrapesos existente en nuestra Constitución (elección magistrados Corte Constitucional; y en este gobierno la no aprobación de diferentes propuestas del gobierno como el referendo, reforma tributaria, la salud, etc.)

Elecciones de la Cámara de Representantes: Representa los intereses regionales, tienen la llave para las elecciones presidenciales.

Las consultas presidenciales arrancaron como un grito de independencia frente a los partidos tradicionales, con alta figuración mediática y protagonismo en encuestas, pero terminaron relegadas a un segundo plano. El proceso derivó en tres consultas disminuidas, marcadas por una baja capacidad de arrastre político y, sobre todo, por la ausencia de los tres candidatos que hoy lideran las mediciones de intención de voto.

-       Consulta de las Soluciones: Trató de repetir la Consulta de Centro Esperanza, pero termino con una jinete cabalgando sola.

-       La Consulta por Colombia: Comenzó como una rebelión ciudadana impulsada por firmas y terminó replegada en torno a un solo partido. Siguiendo la metáfora, una Paloma bravía frente a ocho gorriones enjaulados: de un lado, una organización política con estructura y presencia en el Congreso; del otro, ocho candidatos con perfiles sólidos, trayectoria y capacidades, pero sin el respaldo de una maquinaria partidista tradicional y compitiendo en un mismo nicho electoral. Esta dispersión, más que una debilidad individual, refleja los límites del diseño de la consulta y el riesgo de diluir liderazgos que podrían proyectarse a futuro. Los resultados del 8 de marzo darán la medida de ese equilibrio. A diferencia de hace cuatro años, en esta ocasión los partidos políticos optaron mayoritariamente, por no entrar al juego desde esta fase.

-       Frente por la Vida: La pregunta del millón: ¿se está jugando el segundo puesto del equivalente del Pacto Histórico de hace 4 años o que más está en juego? – desde el entendido que los resultados los obligan a estar presentes en la primera vuelta – amanecerá y veremos.

Las lecturas coinciden desde distintos ángulos: el desorden político-electoral señalado por Alfonso Gómez Méndez, la debilidad y pérdida de centralidad de los partidos analizada por José Manuel Acevedo, las reformas institucionales inconclusas - como la persistente politización del Consejo Nacional Electoral advertida por Humberto de la Calle - y la extrema fragmentación de candidaturas que incluso obligó al Registrador Nacional a solicitar ajustes en las reglas de recolección de firmas. En conjunto, estos factores confirman que la crisis del sistema electoral colombiano no es coyuntural ni atribuible a un solo proceso, sino estructural. De allí que, para el próximo Gobierno y el próximo Congreso, una reforma política y electoral integral deje de ser una opción y se convierta en una prioridad institucional.

Estas elecciones se disputan con el marco normativo vigente y con los partidos realmente existentes, no con los ideales. El 9 de marzo marca un punto de inflexión: se cierra la fase de consultas y comienza de lleno la contienda presidencial. En ese nuevo escenario, los partidos que no participaron en las consultas adquieren un peso decisivo. Siguen vivos, conservan estructura territorial y tienen la capacidad de inclinar la balanza: ya sea articulando un candidato competitivo que los aglutine o respaldando estratégicamente a aspirantes ya posicionados. Tienen la llave del juego y, como en el fútbol, el balón está en sus manos.

Armenia (Quindío), febrero 7 de 2026

petosena@gmail.com  - https://jorgealbertoserna.blogspot.com/

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